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Jabo

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A raíz de que hoy debía aprobarse la Ley de Emprendedores y no ha sido así, me he decidido a hablar de lo que es ser emprendedor, o en mi humilde opinión y bajo mi experiencia, ecoemprendedor, e incluso me atrevería a decir que “ecoemprendedor del bien común”.

Pues bien, tras venir dando la murga el Gobierno del PP con su Ley de Emprendedores desde hace año y medio como promesa electoral, ahora mismo seguimos sin aprobarla (otra más sin cumplir, ¿cuántas van?), porque faltaban el señor ministro de Guindos y la señora ministra Bañez, o eso dice la noticia de EFE Emprende. Una Ley que, sin entrar en detalles de su análisis, pretende erigir a los intrépidos emprendedores como salvadores de la crisis de este país.

Pues bien, para nada será así, y cualquiera que esté metido en un proyecto emprendedor me dará la razón. Un proyecto no se desarrolla en dos días, una empresa no nace de la noche a la mañana por muchas medidas que acorten tramites, no se consigue el dinero necesario para arrancar el negocio en cuestión de horas. Que no, que por mucha Ley de cuatro cuartos y por mucho bombo que se le esté dando a esta figura, un proyecto de estas características lleva su tiempo y más si no viene de la rama económica y prácticamente partes de cero. Y aún mas, si encima eres ECOemprendedor.

Me gustaría aclarar una ligera diferencia entre los emprendedores, a secas, y un ecoemprendedor, o ecoemprendedor del bien común como me gusta denominarme, acuñando otro nuevo término, si se me permite.

El diccionario de la Real Academia Española nos dice,  Emprendedora-or : 1. adj. Que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas.

Metiéndonos un poco en harina la Wikipedia nos dice que: “Emprendedor es un término derivado de la palabra francesa Entrepreneur y es comúnmente usado para describir un individuo que organiza y opera una empresa o empresas, asumiendo un riesgo financiero para hacerlo”.

Y una definición más “personal” como la del artículo de esta web nos lleva a que: “Se ha definido al emprendedor como un productor de valores de mercado, que está en permanente alerta para descubrir las oportunidades que aún no han sido descubiertas y actúa en consecuencia para aprovecharlas”.

Dentro de estas definiciones siempre he visto un marcado carácter empresarial con un fin muy claro, el del beneficio económico individual. Y en muchos casos, tras asistir a numerosas charlas, te llegas a dar cuenta de que el “a toda costa” impera en el perfil de muchos emprendedores. En definitiva, y sin generalizar, el emprendedor sigue en la rueda del capitalismo que nos está llevando a muchas de las situaciones actuales.

Y me diréis, ¿qué pasa?, ¿es que tu no vas a ganar dinero?, ¿no quieres vender nada y te vas a dedicar a la caridad?. Pues no, está claro que todo trabajo debe remunerase de la manera más justa, pero no hacerse rico a costa de los demás. Esta podría ser una de las principales diferencias del que se puede llamar Ecoemprendedor del bien común.

¿Qué más diferencias podemos encontrar? Pues una que es básica a la hora de lanzarse al emprendimiento es que el ecoemprendedor no está buscando una oportunidad de negocio para generar dinero, este busca un problema de la sociedad para darle solución a través de su modelo de negocio. Con lo cuál, primero genera un beneficio para los demás y luego se ve recompensado por su esfuerzo de forma económica.

El prefijo eco sin duda ya refleja que detrás de esa persona hay una preocupación por el medio ambiente pero no sólo se queda ahí, sino que es más compleja su esencia. Además del medio ambiente, sus preocupaciones son sociales, económicas e incluso, culturales. Pilares de la sostenibilidad.

Y la coletilla que he añadido, referente al bien común, viene de la necesidad de dejar de perseguir el interés propio, de ser egoísta y competitivo, buscando el cambio del paradigma económico, en el que el dinero no sea el fin, sino el medio para conseguir los objetivos; en el que la cooperación, la solidaridad, la dignidad humana, la justicia y el cuidado del medio ambiente hagan cambiar el rumbo de la sociedad y consigamos un mundo mejor.

En sucesivas entradas iré describiendo nuestro proceso de emprendimiento, las dificultades y las barreras que debemos aprender a sortear e incluso, en muchas de las ocasiones, innovar casi desde cero, al igual que también hablaré de tantas cosas positivas que tiene salir de la rueda del trabajo por cuenta ajena.

Desde que me vine a vivir a Madrid, es cierto que me ha tocado dejar de lado el activismo en EQUO. En parte necesario, pues han sido unos años muy activos, y en parte, buscado, queriendo dejar espacio y fuerzas para el que es mi nuevo camino en esta vida, el emprendimiento.

Durante estos meses, muchos eventos y citas importantes se han ido sucediendo en el entorno del partido. Quizás la más importante haya sido la entrada en el Partido Verde Europeo, pero no hay que olvidar todo el trabajo que se desarrolla a pie de calle, a nivel de comunicación y la constante propuesta de soluciones a la actual situación del país, lo cual, se está reflejando en un crecimiento a nivel de simpatizantes, socias y socios, así como un mayor conocimiento por parte de la ciudadanía de las propuestas y la esencia de EQUO.

Y que mejor día que el 5 de Junio, Día del Mundial del Medio Ambiente, para disfrutar en familia de todo este trabajo bien hecho, celebrando el segundo cumpleaños de la organización.

En un marco incomparable, dentro de la urbe madrileña, como es El Olivar de Castillejo y acompañados de un tiempo inmejorable, tuve la oportunidad de reencontrarme con mucha gente que hacía tiempo que no veía y de volver a sentir ese espíritu, esas ganas y esa ilusión que me llevaron a trabajar por este movimiento. No habían quedado en el olvido, ni mucho menos, pero sí que estaban dormidos por estos cambios actuales de vida. Hasta en alguna conversación me atreví a decir que por la cabeza se me había pasado volver a la actividad, pero también tengo muy claro, que el momento no ha llegado de nuevo, que me queda mucho por trabajar y que estaré apoyando, animando y ayudando desde el otro lado, sin cerrar la puerta nunca a una familia que me ha cautivado, colmado en expectativas y que sin duda tiene una gran labor por delante.

Agradecido a todas las personas que allí estaban. Agradecido a la familia EQUO. Un orgullo.

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O si se me permite inventarme un palabro, redeslocalización.

La industria textil en España es uno de los sectores más antiguos y complejos dentro de las industrias manufactureras debido a que se trata de un sector muy fragmentado y heterogéneo, y formado principalmente por pequeñas y medianas empresas, algunas de ellas muy especializadas en procesos concretos.

Debido a esta complejidad y al fenómeno de la deslocalización, han desaparecido empresas y miles de personas se han ido al paro. En términos generales entre 2002 y 2011 se ha registrado el cierre del 43% de las empresas españolas dedicadas a confección textil y de accesorios.

Pues bien, ayer tarde encontré un blog en el que una de sus entradas hablaba de la deslocalización. Un artículo muy completo, detallado y con infografías muy explicativas. En él, se habla de este proceso que la multinacionales usan para abaratar costes y generar beneficios aprovechando un mundo globalizado en el que los gobernantes de los países subdesarrollados, en desarrollo y emergentes, crean leyes especiales para estas empresas. Allí, instalan su producción manufacturera e incluso sus oficinas de administración y gestión de datos, dejando en las grandes ciudades las actividades importantes como la dirección, gestión, diseño, marketing, investigación, etc.

Resultado? Condiciones laborales y de seguridad pésimas, salarios ridículos, daños irreparables al medio ambiente por leyes poco estrictas…  Hasta aquí, como dice el artículo del blog, la primera fase de la deslocalización.

Pero a raíz de la mala imagen que países como China están recabando debido a estas prácticas y a que su poder económico y nivel de cualificación son mucho mayores, ya no quieren ser el blanco de las críticas, con lo cuál, están derivando los trabajos menos cualificados y mal pagados que antes realizaban, a otros países como Pakistán, Filipinas o Indonesia, generando beneficios y abaratando costes, como desde Occidente se les ha “enseñado”. Así es como ellos completan la segunda fase de deslocalización o “redeslocalización” que me he atrevido a inventar.

En definitiva, que desde los países ricos las multinacionales se aprovechan y pisotean poblaciones empobrecidas, pero a su vez empresas de estos lugares empiezan a poner en práctica las mismas tretas con las que al final, y como siempre, son las clases trabajadoras más desfavorecidas las que sufren la injusticia de un mundo déspota, egoísta y capitalista.

El artículo en el que me he basado para escribir estas líneas es “La Deslocalización” del blog El Orden Mundial en el S.XXI al que os invito a visitar, pues en él está todo muy bien redactado, con datos impactantes, mucho más extenso y que dará pie a un buen debate.

Hoy el café se ha endulzado con este bonito vídeo resumen de la experiencia vivida durante el programa Incubaeco Madrid 2013.

Una experiencia inolvidable ya que no sólo nos ha servido, a Esther y a mi, para dar un gran impulso a nuestro proyecto dentro de la moda sostenible, sino que ha sido el germen de una hornada de emprendedores: los ecoemprendedores. Un grupo de personas con inquietudes, preocupados, concienciados y con ganas de hacer las cosas de una forma diferente, sin buscar la oportunidad de negocio para enriquecerse, sino que buscan dar solución a problemas de la sociedad, siendo el dinero el medio para conseguirlo y no el fin. Donde el medio ambiente, la sociedad, la economía y la cultura son los pilares de sus proyectos.

El ecosistema creado por estos actores dará mucho que hablar, por sus proyectos, su forma de ser y la frescura y ganas de cambiar el mundo.

Porque ya no hay vuelta atrás y la sosteniblidad es un hecho.

Desde aquí agradecer también a las personas que hicieron posible estas intensas jornadas: organizadores, formadores y mentores.

Éste es le vídeo del resumen

Tras una agradable mañana de jornada en la Fundación Biodiversidad hablando de Redes Sociales y Medio Ambiente, llego a casa y de las primeras noticias que leo es que, de nuevo, dentro de la industria textil, ha sucedido una catástrofe que se lleva vidas humanas.

Esta vez ha sido en Camboya donde el techo de una fábrica de zapatos se ha venido abajo parcialmente mientras las trabajadoras estaban es sus puestos. Las muertes, en algunos medios, ascienden a 6 personas y 50 desaparecidas bajo los escombros. Trabajadoras que el pasado 22 de Marzo se habían manifestado cortando la calle durante una hora como protesta por sus salarios y condiciones de trabajo.

Nuevamente y tras el derrumbe de Bangladesh, que dejó más de mil muertos, la industria de la moda es noticia por las prendas manchadas de sangre que deja bajo su sombra. Fruto de la irresponsabilidad de las empresas, que por el hecho de aprovecharse de una globalización déspota y sin sentimientos y con el único objetivo de lucrarse a costa de la vida de los demás, avanza buscando países con mano de obra que esquilmar y explotar, dejando atrás otros países agraviando profundas crisis de empleo debido a la “deslocalización”. Y todo esto, bajo la máscara de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), utilizada por la mayoría de ellas como mera campaña publicitaria para eximirse de responsabilidades, lavándose las manos y engañar a la gente, haciéndoles creer que todo está bajo control y que se respeta a las personas allá por donde van.

Cada poco tiempo sacan una campaña nueva de consumo con nuevas estrategias, aprovechando el movimiento verde (ellos haciendo “greenwashing”, claro está) y la desinformación a la que someten a la gente con su etiquetado. Pero esto tiene que cambiar y nosotras tenemos el poder de hacerlo. Cada decisión que tomamos, cada compra que realizamos tiene un poder enorme. Como dice Anna Leppé, “Cada vez que gastas dinero es como si estuvieras emitiendo un voto por el tipo de mundo que deseas”.

Pregunta, investiga, sé crítica y piensa qué necesitas y qué no, sin dejarte llevar por modas o temporadas, decide por ti misma y piensa en qué es lo que hay detrás de lo que consumes. Y si hay algo que no te gusta, alza tu voz y denuncia.

Algunos ejemplos de quién está luchando por un mundo mejor, por una moda sostenible:

Campaña Ropa Limpia: bajo su red mundial de coaliciones de ONGs, sindicatos y organizaciones de personas consumidoras, investigan las condiciones de las trabajadoras del sector textil, conciencian y movilizan consumidores para denunciar casos y hacen presión sobre las empresas. En breve lanzarán una Guía para vestir sin esclavitud a través de crowdfunding.

Campaña Ropa Limpia #Bangladesh

Campaña Ropa Limpia #Bangladesh

Setem: una federación de 10 ONGs de solidaridad internacional que centra su trabajo independiente en concienciar a nuestra sociedad de las desigualdades Norte-Sur, denunciar sus causas y promover transformaciones sociales, individuales y colectivas, para conseguir un mundo más justo y solidario. SETEM coordina la Campaña Ropa Limpia en el Estado Español desde 1997.

SETEM

SETEM

Slow Fashion Spain: es la Plataforma de Moda Sostenible que nace con el objetivo de dar una formación y asesoría de calidad a aquellos profesionales del sector que deseen crear sus prendas de manera responsable, divulgar aquellas iniciativas que ya lo estén haciendo. El movimiento Slow Fashion es una representación unificada de todas las tendencias “sostenibles”, “ecológicas”, “verdes” y “éticas” en moda. Se promueve la educación sobre la conexión de la industria del vestido y el impacto sobre el medio ambiente y agotamiento de los recursos, la desaceleración de la cadena de suministro para reducir el número de líneas y estaciones, para fomentar la producción de calidad, y devolver un mayor valor a las prendas de retirando la imagen del usar y tirar de la moda.
Y aunque no lo parezca ya hay un gran número de diseñadoras, empresas y asociaciones que colaboran con la plataforma. No dudéis en preguntar.

Slow Fashion Spain

Slow Fashion Spain

Y no son las únicas que están trabajando por cambiar el mundo, hay más, pero creo que, si os preocupa el tema de esta entrada, será mucho más interesante realizar una búsqueda y descubrir por vosotras mismas qué es lo que se está moviendo.

Y como bien dice Gema, de Slow Fasion Spain, juntas podemos!

#NoConsumoModaSucia

Noticias relacionadas:

The Guardian

The Guardian (Vídeo)

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Está claro que el Universo tiene sabe muy bien lo que tiene que hacer y dónde te tiene que poner. Así ha sido que me ha llevado hasta Soria. Casi sin tiempo, todo a última hora, quiso que me inscribiera en el concurso Energy Starter de El Hueco.

Con una idea basada en los procesos de tintado de la lana y en la extracción de la lanolina, en ellos que se consume mucha energía eléctrica debido a la necesidad de elevar la temperatura del agua hasta casi su ebullición, nos pareció interesante tratar de diseñar un sistema combinado de fotovoltaica y biomasa que nos permitiera llevar a cabo estos procesos minimizando al máximo los impactos ambientales que se producen.

Pues bien, reservé hostal, saqué los billetes de autobús y traté de obtener información acerca de la idea. Al día siguiente ya me encontraba de camino hacia Numancia.

A media tarde daba inicio el concurso de ideas bajo el formato del Green Weekend, cada una expone sus ideas y nosotros mismos votamos las mejores, quedando siete finalistas. Tras la ronda de presentaciones en la que, por mi parte, realicé una exposición pobre de la idea, debido al poco tiempo de investigación y preparación y no poder llevar un soporte informático de apoyo, se pasó a conocer quienes fueron los afortunados que estarían en la final. Entre ellos estaba Esteban, compañero del pasado Incubaeco, que proponía como idea un proyecto de planta de digestión de biogás para granjas ganaderas.

Allí puede conocer a Francisco Javier, arquitecto soriano y participante del Energy Starter del pasado noviembre, ganador de uno de los premios con su proyecto sobre lana destinada, en una de sus vertientes, como aislante de construcción, con el que pude conversar tranquilamente, tras la finalización de la jornada, sobre nuestros proyectos, el mundo lanar, a la par que conocer a su encantadora mujer, Marisa. Es un placer dar con gente que tiene una visión de la vida muy cercana a la tuya, preocupados por la situación actual, comprometidos, con ganas de cambiar el mundo. En definitiva, un lujo.

El sábado pudimos conocer las instalaciones del Centro de Energías Renovables (C.E.D.E.R.), lugar que, en la época franquista, casi se convierte en emplazamiento de investigación para crear una bomba nuclear, ahora reconvertido en un centro de estudio de energías renovables. Un paraíso tecnológico en medio de la naturaleza soriana de Lubia.

En sus instalaciones recibimos los consejos de expertos como Enrique Soria, Luis Cano y Oscar Izquierdo, mentorizaciones de Nacho del Río, Jorge Arribas y Eduardo Munilla (Munilla.tv), el cuál me sorprendió mucho con su Marketing personal, destinado a la creación de una marca personal para dar valor y promover en las redes nuestros proyectos.

Eduardo Munilla @EduMunilla

Eduardo Munilla @EduMunilla

Y tras una agradable cena con todos los participantes donde pudimos compartir experiencias, ideas, vivencias y animar a los finalistas antes de su pronta retirada para preparar sus pitches de cara a la final. En definitiva, un buen momento de networking relajado y distendido en el que se aprende mucho.

Ya el domingo, los nervios y la tensión de la final se podían sentir en un marco incomparable como ha sido el Círculo de la Amistad de Numancia, donde Antonio Machado pasaba tiempo y dejaba correr su creatividad. El jurado, integrado por entidades muy importantes dentro de las renovables en Castilla y León, así como los ya conocidos por mi, Santiago Molina del Instituto Superior de Medioambiente (ISM) y Bruno de la Fundación Biodiversidad, fue introducido, dando paso a las presentaciones.

Tengo que decir que para el poco tiempo que tuvieron para la preparación, he quedado muy sorprendido por el nivel ofrecido y la capacidad de reacción y replica a las preguntas de un jurado muy interesado en conocer más y ofrecer ayuda, sabeedores de que podrán, muchas de esta ideas, materializarse en un medio plazo.

Así fue que el ganador del premio a Mejor Idea TIC fue para Álvaro Zamora con su App de gestión de recargas en electrolineras que permite gestionar recursos al servicio del vehículo eléctrico; y debido a la calidad de las propuestas, la organización dejó desierto el segundo premio para dar dos primeros premios a Mejor Idea Emprendedora, resultando ganadores Alberto con su proyecto de generador aerohidraúlico, el cual posee, incluso, la patente, y Esteban con la idea sobre el digestor de biogás, antes mencionada.

Izq a Dch: Álvaro, Pablo, Esteban

Izq a Dch: Álvaro, Pablo, Esteban

Una lluvia de medios de comunicación se abalanzó sobre los premiados para entrevistarles y hacerles fotos, y es que, en Soria, según me han comentado, la prensa parece estar muy implicada con el sector ambiental y tecnológico. Muy alegre por mis compañeros, en especial por Esteban, con el que compartí una semana de formación en el Incubaeco, tuve que esperar a poder abrazarles y felicitarles.

Tocaba retirada, recorrer la avenida de Valladolid camino a la estación de autobuses, asimilando todo lo aprendido y vivido en este intenso fin de semana y hacer balance de vuelta a casa. Balance que voy haciendo mientras escribo esta entrada de blog, a la espera del reencuentro con Esther, deseando que la próxima vez podamos disfrutar juntas de estos programas de formación.

Galería de fotos:

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Tejiendo con el hilo más fino

Casi tres meses ya desde mi última entrada y desde entonces he pasado por diversos estados, vivido mucho y cambiado otro tanto. Todo para bien, o por lo menos, así lo veo yo.

Entre medias, la primavera, que de repente a irrumpido entre el frío y la lluvia, revolucionando e intensificando la realidad.

En la mochila, un proyecto ecoemprendedor que cada día avanza un poco más, que evoluciona cada segundo que pasa, en un constante proceso de moldeado y perfeccionamiento. Iniciamos la idea solas pero en el trayecto ya son unas cuantas las personas que están ayudando a que el ovillo de lana se haga más grande con la fibra de mejor calidad. Y no serán sólo estás las que sumen, serán muchas más. Juntas nos enriqueceremos de la sabiduría y experiencias compartidas, disfrutando del suave tacto de la tela que tejeremos.

Hay veces que nos sorprendemos del ritmo vertiginoso que llevamos, acoplando vidas, trabajos, cursos, charlas, cafés, familias, amigas pero, tener claro a dónde vamos y qué queremos conseguir con todo esto, nos hace tener los pies en el suelo y ser conscientes de que, aunque llevemos un ritmo slow para algunas cosas, conseguiremos terminar de confeccionar la prenda.

Este es el camino que he elegido, con el que me siento identificada, realizada y disfruto desde el momento que abro los ojos cada mañana. Un camino en el que a veces se presentan lo miedos en forma de negros nubarrones, las dificultades en forma de piedras y las inseguridades como empinadas cuestas. Pero, es un camino que siempre lleva a un idílico día de sol radiante y cielo azul donde ríes, sientes y amas.

Ya no hay vuelta atrás, he salido de mi zona de confort y quiero más!

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